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Comer es un placer, aunque a veces pueda convertirse en una tortura. Lo bueno de viajar por diferentes regiones y culturas es que le das una oportunidad a tu estómago para que viaje él también.
En esta sección os trasladamos NUESTRA experiencia y hablamos exclusivamente de la comida del día a día, la de la carretera, la de la gente normal y corriente.
La alimentación en un viaje de este tipo, con presupuesto de guerra, es austera y poco lujosa. Pero yendo en bicicleta es demasiado importante como para pasarla por alto.
Comida exquisita y buenos restaurantes hay en todas partes pero esos templos culinarios no están a nuestro alcance. Si buscas este tipo de comida quizás no deberías seguir leyendo esta sección....Pero si te interesa qué come el pueblo mundano... que te aproveche! On egin!

CAMBOYA

Arroz con pollo, cerdo o terneraArroz blanco, sencillo. Se encuentra en todas partes. Lo comíamos para desayunar, comer y cenar. 4000 RIEL (0,7 € aprox) precio local6000-8000 RIEL (1,2-1,4 € aprox) en los sitios turísticos
Casi en todos los restaurantes te daban té y agua (filtrada) gratis
A pesar que en Angkor tratan de doblarte el precio en todo, esta maravillosa mujer ejerció de madre y cuidó de nosotros tres días seguidos

Shakes (batidos): A diferencia de los batidos de Oriente Medio en el sudeste asiático los hacen con mucho hielo. En Camboya los hacían con leche condensada. 2000 RIEL (0,35 € aprox)

Guarapos: Caña de azúcar triturada con mucho hielo. Cada 20 km aproximadamente encontrábamos un puestecito y nos echábamos un guarapo sentados en la sombra disfrutando con la gente. 500 RIEL (0,10 € aprox)

Baguettes: A veces encontrábamos bocatas de baguette que los comíamos a pares. 2000 RIEL (0,35 € aprox)
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"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo." Así empieza uno de los mejores libros de toda la historia. Quizás Márquez se inspiró en Camboya para iniciar su obra maestra
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En general, los mercados camboyanos no son muy atractivos a la vista y al olfato. Creíamos que la vendedora era una exacta réplica en cera de un ser humano pero cuando nos sonrió nos dimos cuenta que era real. No sabemos cómo puede resistir el olor y las moscas porque eso sí, la mujer escondió el matamoscas que tiene en su mano izquierda...
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Saliendo de Kracheh, Camboya, nos encontramos a este jóven cortando con mimo finas tiras de carne cruda junto a una carretera polvorienta de tierra. Y es que está claro que lo que no mata, engorda
Después de diez meses sin ver pan como nos gusta a nosotros, ver estas cestas repletas fue el inicio de una bonita historia de amor con Camboya

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